SADHANA y NAVIDAD. La emergencia de la luz.

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La Navidad, al igual que la sadhana, viene marcada por el solsticio de invierno que determina el punto álgido del camino de retorno que el sol y la luz emprendieron en la segunda mitad del año.  Desde su explosión a finales de junio, en el solsticio de verano, el astro luz inicia en el Hemisferio Norte, el sendero hacia el Sur y con su lento viaje descendente acontece, casi sin darnos cuenta,  el acortamiento de los días y la retirada de la luz.  Este periodo descrito en los antiguos tratados del Sol (Surya Sidhanta) es conocido como  Dakshinayana   ("dakshin" Sur y "ayana" movimiento, expansión) y es el periodo de la noche y el sueño de los dioses. Este ciclo del tiempo de los seres celestes y del escenario cósmico marca una profunda influencia en la vida de los hombres, en el cuerpo humano y en la sadhana al igual que lo hace el tiempo opuesto conocido como Uttarayana  ("uttara" Norte) y que se inicia poco después del solsticio de invierno.

De sobras es conocido el papel restaurador y purificador del sueño, su quietud, su frialdad, su interiorización. La energía vital se disocia de las puertas de la percepción, los sentidos externos, y se sumerge profundamente en los reinos internos de la mente, donde nuevos mundos pueden ser percibidos bajo una luz distinta y diferente. La luz es la clave pues es indisociable de la vida y la conciencia y la Tradición sabía de sus funciones y participación en lo viviente. 

Cuando Ra, Surya, el Sol alcanza el solsticio de invierno, la luz encuentra su plenitud en el retorno, se funde en su origen, y se expresa en forma de oscuridad externa, mas no interna. Ahora el campo de la luz es otro, su función, simplemente, distinta.  Ha sido el tiempo de purificar lo interno, lo escondido, las entrañas y los órganos infradiafragmáticos, las fuerzas en definitiva regidas por apana, la energía que desciende. Es el tiempo de la sadhana propiamente dicha, en el sentido del esfuerzo, la purificación y la disciplina de Tapas.

Claramente la sadhana del periodo descendente de la luz, es diferente a la que acontece cuando la luz asciende, cuando el astro luz inicia el sendero del Norte, relacionándose en el cuerpo, con los órganos supradiafragmáticos, y con Udana la energía ascendente o de elevación.  Si has hecho bien el trabajo de purificación cuando los dioses duermen, ahora en el nuevo periodo que empieza, toca despertar con ellos en el amanecer de la luz. El nuevo día representa un periodo mas asociado con Samadhi y Kaivalya pada, que con Sadhana pada,  mas con la celebración de la cosecha que con el trabajo de la siembra, más con la entrega y el desapego que con la disciplina y el esfuerzo. Así lo indica y marca la nueva luz que acaba de renacer.

Quiero pensar, quiero sentir, que nuestra Navidad guarda aún, la esencia de ese antiguo conocimiento que sabe del misterio de la luz. Toma conciencia de esto, la Navidad no es nuestra, pertenece a los dioses e inteligencias celestes, al sol y al milagro de su luz, a la Gracia que unge y otorga, a quien se entrega purificado de sí mismo, la conciencia del Christos. 

Que tengas una Feliz Navidad y una prospera cosecha bajo la nueva luz del Norte.